Autoridad que no autoritario

El otro día leía un interesante artículo sobre la autoridad y el autoritarismo y la delgada línea que está entre ser autoritario y tener autoridad.

Ser amado y respetado. En la educación es algo arto difícil pero no imposible.

Voy a hablar en este post de un caso cercano, y los que quieran pueden comentar si les vale como ejemplo de alguien que tiene autoridad ante un grupo de niños/as, pero no es odiado, más bien la persona en concreto se siente amada y los niños/as que están a su “cargo” le tienen como referencia para acercarse y hablar con esa persona.

En ocasiones puede parecer autoritaria, con mirada firme y que cuando mira fijamente al niño/a ellos/as ya saben lo que pasa y lo que no tienen que seguir haciendo. Algunos/as, no todos/as, se acercan y le abrazan o se dejan abrazar. En estos tiempos donde abrazar a un niño/a puede tener consecuencias más bien peligrosas o complicadas; pero no impide que la persona en concreto se deje; en ocasiones rehuye de ello por los malos entendidos que eso pueda acarrear.

Su conocimiento de lo que “enseña” es limitado, se muestra firme con lo que sabe y con lo que no sabe deja que otros/as le ayuden (esos otros/as son los voluntarios/as que comparten el aula, aunque ella sea la responsable). Pero le encanta generar dudas, y ante respuestas “aleatorias” a los problemas que se plantean siempre dice que no es la respuesta correcta (aunque la sea), le encanta generar dudas, sobre le encanta generar preguntas y que piensen un poco más allá, vaya que justifiquen su respuesta.

Ante situaciones de conflicto intenta calmar los humos, se pone delante de los/s dos niños/as en conflicto (o del grupo) e intenta escucharles a todos. No suele ser fácil la solución, ya que normalmente todos la pueden tener o ninguno la tiene. Voy a poner dos ejemplos de actuación ante dos conflictos diferentes.

Ejemplo 1: “En una ocasión la persona responsable no pudo estar en la actividad y quedaron los voluntarios/as como responsables de la actividad y de los niños/as (algunos de esos voluntarios/as llevan tiempo y pueden asumir, deben, ciertas responsabilidades). Bueno como se suele decir “se va el gato y aparecen los ratones”, los niños/as se les subieron a las barbas a los jóvenes voluntarios/as y su comportamiento dejó mucho que desear. A la semana siguiente, cuando este responsable volvió hablo con los 4 niños responsables de tal comportamiento y explicándoles lo mejor que pudo que su comportamiento no era adecuado con personas que “pierden” su tiempo (dos horas) con ellos, ayudándoles a hacer los deberes, y acompañando su momento, y que eso era una falta de respeto. Les pidió una carta de disculpa para los/as voluntarios/as, y que con la disculpa tiene que ir acompañada con un cambio de comportamiento (cosa difícil, son niños/as… pero por lo menos hay que hacérselo ver). Y así fue, el siguiente día de actividad trajeron las cartas (unas más cortas que otras)de disculpa y se las leyeron a los voluntarios/as. Lo mejor es que algunos se las leyeron sin decirles nada.”

pringaoEjemplo 2: “Dos niñas se pintaron el cuaderno y el libro de ejercicios la una ala otra, sin saber cual de ellas empezó. Una de ellas lloraba ante lo que ella consideraba que la otra había hecho mal, ya que a ella le había pintado el libro y ella solo la libreta. Ante ello, esta responsable las puso una frente a la otra y les hizo disculparse, pero lo primero que les dijo era saber quién había empezado (ninguna supo decirlo… cosa difícil de entender) por lo que acabo diciéndoles siempre para no acabar mal, llorando y con disgusto; según alguien haga algo contra otra persona lo digan y se pueda atajar lo antes posible con una sanción acorde o con un diálogo. Las dos niñas quedaron medianamente satisfechas, aunque realmente la más “perjudicada” era a la que habían pintado el libro”.

Son dos momentos de muchos, los que trabajan con niños/as saben que este tipo de conflictos son normales y si con cosas sencillas podemos atajarlas bien, con conflictos mayores será más fácil.

En el Congreso de Educación Social de Sevilla escuche la importancia de los abrazos. En una sociedad donde tocarse es complicado y atrevido; abogo por el uso del abrazo, un abrazo que acoge. Como decía anteriormente es algo que los niños/as buscan más de lo que parece; y rechazarlo (con cariño) es bueno aunque también es bueno, según el momento, para ganar en autoridad y no en autoritarismo.

Creo, firmemente que si los niños/as te ven firme, pero cercano tendremos un camino con más facilidades que complicaciones. Creo que la autoridad se gana con el tiempo, la experiencia es un grado. Ojalá todas sepamos ganarnos la autoridad, y el cariños de las personas con las que trabajamos.

Como me dijo una vez un usuario enfadado conmigo “normal que le caigas mal a todo el mundo” y yo le respondí “yo vengo a trabajar, no vengo a caer bien; y si decir las cosas y exigir supone caer mal; pues así será”… tres horas después vino a disculparse y a pedirme un cigarro.

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~ por educacionsocialasturias en abril 29, 2016.

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