Un concierto de Kraftwerk y la Educación Social

No hace tiempo, más concreto en el último Congreso de Educación Social de Sevilla, hablábamos de que somos educadores sociales las 24 horas; y yo decía que nuestra mirada es social y no es que estemos “trabajando” las 24 horas.

El otro día pude disfrutar de un increíble concierto de Kraftwerk en el Guggenheim, parte de una serie de concierto que darán durante 8 días. Muchos os preguntaréis que tiene que ver un concierto de música electrónica con la Educación Social, pues realmente nada. Pero como he escrito al principio de este post mi mirada es social y lamentablemente o afortunadamente (según se mire) yo la tengo y la intento cultivar.

Pude disfrutar el concierto con mi hermano, y si alguien nos conoce (un poquito) sabrá que Kraftwerk es el grupo que escuchábamos en los largos viajes a Fuengirola y/o Benalmádena en el coche junto con mi padre y madre (también escuchábamos a Víctor Manuel y a Los Pitufos; no los maquineros que ya tengo más de 40 años). Era el concierto que podríamos soñar siempre, verlos en directo ha sido como cumplirse un sueño (mi hermano va a poder verlos dos veces, él tiene más dinero).

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Foto del concierto al que pude asistir el Sábado 8 de Octubre de 2016.

Ahora es cuando viene mi mirada social, pensaba al salir del concierto que nosotros hemos sido “consumidores” de discos completos, de música a tope en el coche con la familia. Hemos pasada a una sociedad de consumo rápido, de consumo de píldoras. Los y las adolescentes y los y las niñas de hoy son más de escuchar una o dos canciones de tal o cual grupo. Consumo rápido y justo… ¿dentro de 30 años tendrán la ilusión de ir al concierto de uno de esos grupos que hoy escuchan? ¿dentro de 30 años tendrás la ilusión de celebrar dicho “reencuentro” con su familia? ¿Cómo podemos intervenir los y las edusos que trabajan con menores para poder disfrutar de las cosas con mayor pasión que queden en la retina de las personas?

La verdad es que tenemos un trabajo difícil para que los y las menores de hoy puedan tener experiencias intensas que les marquen, que hagan que eso quieran revivirlo tiempo después.Música que escuchamos una y otra vez, películas que vemos una o dos veces al año y que incluso conocemos los diálogos, libros que deboramos una y otra vez y así podríamos seguir con más ejemplos.

Ante una sociedad de consumo inmediato, de consumo de píldoras, de disfrute en el momento sin que eso quede marcado, ¿cómo intervenir para que las cosas sean más intensas y puedan quedar en la retina?

Creo que la respuesta está en como de intenso es nuestro trabajo, como de  implicación tenemos para llegar a cada menor con el que trabajamos, con la persona que trabajamos. Y las experiencias, lo que viven, escuchan, miran o disfrutan será recordado.

Y creo que todos y todas somos grandes profesionales, somos capaces de hacer nuestro trabajo con pasión y dedicación tan intensa que las personas que tenemos a nuestro cargo puedan vivir esas experiencias, pero es un reto a no olvidar y a cuidar cada día. Que con el futuro las personas con las que trabajamos tengan recuerdos intensos y que puedan disfrutar como yo he podido vivir el concierto de Kraftwerk con mi hermano.

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~ por educacionsocialasturias en octubre 10, 2016.

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