Soy educador y me muero en cada intento

La verdad es que este post debiera haberlo escrito el día 2, o por lo menos tenerlo preparado para entonces, pero es que yo siempre voy fuera de plazo. Mi vida laboral o de servicio a las personas a las que dedico mi vocación profesional siempre va un paso detrás de ellas.

Que quiero decir con ello. Es sencillo, las mejores ideas y la mejor intervención casi siempre se me ocurre después de las situaciones que tengo. La mejor aportación, la mejor palabra, el mejor abrazo o incluso el mejor silencio se me ocurren horas después de cuando tendría que haberlo hecho. Eso es el aprendizaje diario con el que tengo que lidiar. Claro está de errar es de humanos, y creo que soy un humano excepcional (porque mi error es casi continuo). Pero gracias a Dios, o mejor dicho, gracias al trabajo en equipo las cosas que no dijimos, no hicimos o que hicimos de más las ponemos en común y aprendemos de ellas.

He sido “seco” con algunas personas, o demasiado severo con otras; incluso con otras he sido más permisivo. Saber que hacer o que decir sale de la experiencia, de caer y de volver a levantarse. Trabajamos con personas y con ello debemos de tener un cuidado excepcional. No les curamos, no soy médico… pero cuando no se les puede curar (porque no se da con la mejor terapia, con la terapia adecuada, o ya la medicina no puede hacer nada) se les puede cuidar, estar, escuchar, abrazar, reír y llorar.

Siempre digo y diré lo importante que es o solo reflexionar sobre lo que hacemos y como lo hacemos, y no uno solo sobre todo con otras personas para ver lo que uno no es capaz de ver y para hacer ver lo que otros no son capaces de ver.

Y otra de las cosas importantes es saber “desconectar”, limpiar nuestra mente y nuestro corazón, para cuidarnos a nosotros mismos. Cuidar la mirada social con la que vivimos cada día, para cuidar la vida. Cuidar la vida con música, cine, deporte, descanso, playa, monte, amigos/as, café, cerveza, vino… si eso lo tenemos dentro de nuestra vida, nuestro trabajo irá mejor. Yo con el tiempo he aprendido a desconectarme del trabajo, no olvidar pero si dejar en un compartimento en el cerebro (como hace Sherlock en lo que se llama “Teoría del desván” donde almacena la información en su cerebro), e intentar recuperar lo que me sirve para mi trabajo y para mi vida diaria.

Así es que digo muero en cada intento, y eso me ayuda a que en los siguientes intentos muera menos. Vamos que la propuesta del carnaval de blogs de “¿Cómo ser educador social y no morir en el intento?” lo entiendo en que hemos de morir para resurgir para seguir dando lo mejor de cada uno y cada una, y eso siempre nos hará mejores personas y mejores profesionales.

CarnavalBlogs_cast

Anuncios

~ por educacionsocialasturias en octubre 4, 2018.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: