Cuando solo vale la pela

Últimamente estamos descubriendo y nos alarmamos, cuando vemos la comida que se dan en algunos Hospitales o Residencias de Ancianos y podríamos seguir viendo en comedores escolares y/o centro de protección. Tanto públicos como privados y/o concertados.
Le echamos la culpa a la crisis, a la falta de dinero; pero lo siento no es esa la culpa, o por lo menos no la tiene por parte. Ya que no es solo en esos casos donde descubrimos el fracaso del sistema capitalista y económico por el que nos regimos en nuestra sociedad tan adelantada y conocedora de la realidad en la que vive.

En el día a día las familias nos solemos regir por el criterio económico, pero no siempre. No siempre elegimos lo más barato, fundamentalmente porque sabemos que eso al final sale más caro. Nos regimos por otros criterios, la marca, el lugar donde compramos, la confianza en el producto o en el lugar donde lo compramos; si es ecológico, si consume menos energía, si es más saludable. Solo en familias donde tienen que mirar más el dinero (que son muchas) se mira más la parte económica a la hora de hacer las compras y seguramente no en todo ya que priorizamos donde gastar algo más y donde mirar el precio.

Y, ¿porque no pasa lo mismo en las administraciones? Siempre que sale a concurso cualquier proyecto o cualquier gestión pública lo primero que se mira es el coste económico y el resto de la propuesta de quien vaya a concursar pasa desapercibida o se relega a un segundo o tercer plano (cuando solo se tiene en cuenta la “marca” y no lo económico también podemos tener un problema de prevaricación).

En lo que a nosotros nos toca creo que uno de los grandes problemas cuando optamos a una licitación o concurso público para llevar tal o cual recurso social ante empresas donde lo que prima es el beneficio siempre tendremos la peor parte. Las entidades sociales tiene que dar un producto digno, un servicio que ponga primero a la persona y que el o la profesional tenga un trato digno, unas condiciones laborales dignas y un sueldo acorde con ello. Pero eso las Instituciones Públicas no suelen tenerlo en cuenta y por un lado te quitan subvenciones o directamente en el concurso público la licitación de tal o cual recurso se lo lleva quien dice que lo hace más barato, en detrimento de las condiciones laborales, y de un sueldo digno.

Si tuviéramos un convenio digno, unos parámetros laborales marcados y donde no se puede bajar ni económicamente ni en condiciones laborales, todo el mundo saldría ganando. Las instituciones públicas, las entidades sociales licitadoras y sobre todo la persona a la que se le va a dar el servicio. Y aquí juegan un papel importante los sindicatos y los colegios profesionales que puedan regular nuestra labora profesional y a la vez que tengamos un convenio digno para que las instituciones públicas sepan a que atenerse a la hora de preparar un concurso público y las entidades sociales tener al personal con dignidad (que no todas lo tienen, aunque si una buena mayoría; pero muchas y conocidas tienen al personal en condiciones deplorables ya que no hay un convenio y en ocasiones ni siquiera el estatuto de los trabajadores está en la base del contrato).

Y ta

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~ por educacionsocialasturias en noviembre 6, 2018.

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